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539 a. C. · Museo Británico 90920

El Cilindro de Ciro

Un barril de arcilla inscrito tras la conquista de Babilonia por Ciro el Grande, que declara la libertad de culto y el retorno de los pueblos cautivos — la primera carta de derechos del mundo.

Image: El Cilindro de Ciro, Museo Británico — Wikimedia Commons
Objeto

Un barril de arcilla de Babilonia

El Cilindro de Ciro es un objeto en forma de barril de arcilla cocida, de 22,5 cm de largo y 10 cm de diámetro, inscrito en 45 líneas de cuneiforme acadio. Fue enterrado como depósito de fundación en el muro del templo de Marduk en Babilonia poco después de la conquista persa de la ciudad en octubre de 539 a. C., y desenterrado por Hormuzd Rassam en 1879. Hoy se exhibe en la Sala 52 del Museo Británico con el número de objeto 90920.

Dos fragmentos adicionales del mismo texto fueron identificados más tarde en una tablilla de arcilla en Yale, lo que confirma que la inscripción fue copiada y difundida — el Cilindro es la copia fundacional superviviente de una proclamación pública del nuevo rey persa.

Palabras

Lo que dice el Cilindro

"Devolví a estas ciudades sagradas al otro lado del Tigris, cuyos santuarios habían estado en ruinas durante mucho tiempo, las imágenes que solían habitar en ellas, y establecí para ellas santuarios permanentes. También reuní a todos sus antiguos habitantes y les devolví sus moradas."
Cilindro de Ciro, líneas 30–34 (traducción: Irving Finkel, Museo Británico)

El texto presenta a Ciro como elegido por Marduk para restaurar el culto de Babilonia tras el mal gobierno de Nabónido, y enumera sus políticas: los pueblos deportados a Babilonia son enviados a casa; los dioses llevados como trofeos son restaurados a sus templos; los santuarios desde Asur y Susa hasta las ciudades del Tigris son reconstruidos; ningún ejército entra en la ciudad con violencia.

Contexto

La caída de Babilonia, 539 a. C.

La conquista persa de Babilonia
FechaAcontecimiento
550 a. C.Ciro II derrota a Astiages y funda el Imperio aqueménida
547 a. C.Conquista de Lidia y captura de Creso en Sardes
12 oct 539 a. C.Batalla de Opis; el ejército persa entra en Babilonia sin resistencia
29 oct 539 a. C.Ciro entra en Babilonia en persona, aclamado como libertador
538 a. C.Edicto de retorno: los exiliados judíos reciben autorización para reconstruir Jerusalén (Esdras 1)
c. 538 a. C.Depósito fundacional del Cilindro colocado en el Esagila
Más allá de la muerte

De Babilonia a las Naciones Unidas

El Cilindro permaneció enterrado durante 2.400 años. Tras el descubrimiento de Rassam en 1879, se convirtió, durante el siglo XX, en el objeto más famoso del Irán antiguo. En 1971, el Sha de Irán entregó una réplica al secretario general de la ONU, U Thant; aún hoy se exhibe en la segunda planta de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, etiquetado como una antigua declaración de derechos humanos. El original viajó a Teherán en préstamo del Museo Británico en 2010, atrayendo a más de medio millón de visitantes en cuatro meses.

539 a. C.

Ciro el Grande conquista Babilonia

22,5 cm

Longitud del cilindro de barro cocido

45 líneas

De inscripción cuneiforme acadia

1879

Descubierto por Hormuzd Rassam en Babilonia

1971

La ONU exhibe una réplica en Nueva York

29 oct.

Día de Ciro el Grande — celebrado por los iraníes en todo el mundo

Gallery

El Cilindro y su mundo

Un cilindro de barro cocido con inscripción cuneiforme de la Babilonia del 539 a. C., hoy en la sala 52 del Museo Británico.

El Cilindro de Ciro — Museo Británico, BM 90920.
El Cilindro de Ciro — Museo Británico, BM 90920.Wikimedia Commons
Detalle del texto cuneiforme acadio.
Detalle del texto cuneiforme acadio.Wikimedia Commons
La tumba de Ciro en Pasargada.
La tumba de Ciro en Pasargada.Wikimedia Commons
Pasargada vista desde el aire — la primera capital de Ciro.
Pasargada vista desde el aire — la primera capital de Ciro.Wikimedia Commons

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El registro, no la leyenda

Tolerancia, ley y el exiliado liberado: cómo Persia gobernó de otro modo

A Ciro se le recuerda menos por lo que conquistó que por lo que decidió no destruir. Babilonia cayó en 539 a. C. sin saqueo: sus templos conservaron su clero, sus dioses volvieron a las ciudades que Nabonido había vaciado y las comunidades deportadas allí retenidas —entre ellas la judía— recibieron permiso para regresar y reconstruir sus santuarios con cargo al erario real. Compárese con la deportación masiva asiria que la precedió: la diferencia no es retórica, es política de Estado.

La evidencia no es solo propaganda persa. La Biblia hebrea, escrita por los beneficiarios y no por la corte, llama a Ciro «el ungido del Señor», único rey extranjero así nombrado. El clero babilonio, cuya ciudad acababa de ser tomada, lo recibió en su propia crónica del templo. Autores griegos que combatieron a Persia, de Jenofonte a Esquilo, siguieron presentando a sus reyes como sujetos a la justicia. Fuentes independientes, y a veces hostiles, coinciden.

Prácticas imperiales comparadas, siglo VIII a. C. – siglo II d. C.
PrácticaAsiria / BabiloniaAtenas y RomaPersia aqueménida
Poblaciones conquistadasDeportación masiva como política habitual, para quebrar la identidad de comunidades enterasCiudades arrasadas y poblaciones vendidas: Melos 416 a. C., Cartago 146 a. C., Jerusalén 70 d. C.Repatriación de deportados anteriores; pueblos devueltos a sus tierras ancestrales (Cilindro de Ciro, líneas 30–34)
Religión localEstatuas de culto llevadas a Asur o Babilonia como trofeoEl triunfo romano exhibía dioses capturados; el tesoro del Templo judío acabó en RomaEstatuas devueltas a sus santuarios; reconstrucción de templos pagada por el tesoro (Esdras 6:8–10)
Lengua y derechoAcadio impuesto como lengua administrativaLatín y griego como lengua de tribunales y ciudadaníaInscripciones trilingües; cancillería aramea; derecho egipcio, babilonio y judío codificado localmente
TrabajoCautivos de guerra como mano de obra forzada en obras estatalesEsclavitud central: unos 20.000 en las minas de Laurión; hasta un tercio de Italia esclavizadaFuerza laboral kurtaš asalariada y racionada; el archivo de Persépolis no registra latifundios esclavistas
Situación de las mujeresDerechos de propiedad limitados y sobre todo dinásticosLa ateniense era jurídicamente menor de edad bajo tutela masculina de por vidaMujeres con haciendas y talleres, raciones de maternidad y sellos administrativos propios
Autorrepresentación del poderRelieves de desollamientos, empalamientos y montones de cabezasTriunfos con cautivos encadenadosBisotún y Persépolis muestran a las naciones súbditas portando el trono, con su propio traje, sin cadenas

Dos detalles merecen detenerse, porque son documentales y no literarios. El primero es el Archivo de las Fortificaciones de Persépolis, hallado en 1933: decenas de miles de tablillas elamitas y arameas con las raciones pagadas entre 509 y 493 a. C. Es contabilidad —nadie la escribió para ser admirada— y en ella figuran mujeres cobrando vino y grano a su nombre, madres con ración extra tras el parto y supervisoras cualificadas mejor pagadas que los peones varones. El segundo son los papiros de Elefantina, de una guarnición judía en el Alto Egipto, cuyos soldados pidieron al sátrapa persa permiso para reconstruir su templo y lo obtuvieron.

539 a. C.

Babilonia tomada sin saqueo; el Cilindro de Ciro registra el regreso de dioses y pueblos a sus ciudades.

538 a. C.

Los exiliados judíos pueden volver a Jerusalén; el Segundo Templo se termina en 516 a. C. con fondos persas.

h. 518 a. C.

Darío I encarga a sacerdotes egipcios la codificación del derecho de Egipto, en egipcio y arameo.

+30.000 tablillas

El archivo de Persépolis: una plantilla pagada y racionada —mujeres incluidas—, no un registro de esclavos.

Nada de esto convierte al imperio aqueménida en una democracia moderna. Fue una monarquía que gravaba con dureza, castigaba con severidad la rebelión —Bisotún lo dice sin rodeos— y conoció la servidumbre doméstica y el cautiverio de guerra. La historia honesta no necesita el mito. Lo que sí demuestra es que un gran Estado multiétnico pudo gobernarse, deliberadamente y durante dos siglos, sobre el principio de que los pueblos súbditos conservan sus dioses, sus tribunales, su lengua y sus casas. Ese principio fue una elección, y otros imperios de los mismos siglos eligieron lo contrario.

  • Cilindro de Ciro (Museo Británico, BM 90920): estatuas de culto devueltas y santuarios reconstruidos en Asur, Susa, Acad y las ciudades de los Zagros.
  • Esdras 6:8–10: Darío ordena pagar el Templo de Jerusalén con las rentas reales de Transeufratina, y suministrar animales para el sacrificio.
  • Isaías 45:1: Ciro llamado «ungido», única figura no judía con ese título en la Biblia hebrea.
  • Inscripción de Udyahorresnet: Cambises y Darío restauran el templo de Neit en Sais y vuelven a dotar a su clero tras los daños de la guerra.
  • Papiros de Elefantina (siglo V a. C.): una guarnición judía en Egipto solicita al sátrapa Bagavahya y obtiene permiso para reconstruir su templo.
  • Irdabama y Artistone: mujeres de la casa real con haciendas, sellos, talleres y correos propios en las tablillas de Persépolis.
  • Relieves de Bisotún y de la Apadana: veintitrés naciones súbditas representadas erguidas, armadas y con su traje nacional, sin cadenas ni genuflexión.

Leídos juntos el Cilindro de Ciro, el archivo de Persépolis y los documentos judíos y egipcios, la conclusión es estrecha pero firme: no todos los imperios fueron iguales, y la diferencia la notaron quienes vivieron bajo ellos.

FAQ

Frequently asked questions

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Lecturas relacionadas

Sources & Further Reading

References

All imagery is sourced from Wikimedia Commons, public-domain museum collections (British Museum, Louvre, Metropolitan Museum of Art, National Museum of Iran), or UNESCO World Heritage records. No AI-generated images are used. Scholarly text is synthesized from Encyclopædia Iranica, the Cambridge History of Iran, and peer-reviewed publications.